miércoles, 5 de abril de 2017

Reseña: El cuento de la criada

Sinopsis:
El cuento de la criada, una de las novelas más célebres y prestigiosas de Margaret Atwood, constituye una mirada futurista a un sociedad totalitaria. Una mirada terrible y lúcida que denuncia la barbarie que pueden llegar a alcanzar los puritanismos extremos de toda índole, con sus ansias del ejercicio del derecho a la libertad.
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Esta distopia, que está al nivel de Orwell o Huxley, nos presenta la vida en la república de Gilead, antiguo Estados Unidos, donde una hecatombe mundial, y la contaminación, han vuelto a las mujeres débiles y estériles. Las criadas, vestidas con hábitos rojos, color de la fertilidad, y con una toca blanca que imposibilita la buena visión de estas mujeres, su unica función en la vida es procrear con su comandante. Pero ojo, estas criadas no son prostitutas, ni concubinas, no hay nada de romántico en esta situación, no estan enamoradas de su comandante, tampoco pueden sentir placer con él, son simples envases, vasijas, tuppers. Ese bebe, si es que lo tienen, no será suyo, ese bebe pertenecerá al comandante y a su esposa, mientras ella pasa a otro comandante.
Nuestra protagonista, Defred, osea, literalmente, de Fred, propiedad de Fred, su comandante. Defred es una de estas criadas, ella nos cuenta en primera persona, su pasado, donde tenía una hija, un marido y un trabajo, y su presente, donde no es nadie y vive con miedo a ser deportada a las colonias, con las No mujeres, donde su vida se verá reducida a un par de meses por la alta radiación de esas tierras.
Nos cuenta como cambiaron las cosas, ya que este libro nos presenta un futuro cercano, la generación de Defred es esa generación de cambio, un puente entre lo que pasó y lo que está pasando, Defred recuerda como eran las cosas antes y como le prohibieron trabajar y tener dinero propio, pasando esta a manos de sus maridos o parientes masculinos más cercanos, relegándolas al hogar. Este estado se sustenta en la religión y con la excusa del un matriarcado y de protegerlas les prohiben todo. No pueden abortar, no tienen  crema para las manos, no pueden leer, no pueden conducir, no pueden hacer nada. El libro fue escrito en 1985, y la acción transcurre como cinco o diez años más tarde, más o menos en la década de los 90. Mientras las otras distopias se centran más en la parte política y en personajes masculinos, como en 1984 o Fareheit 451, aquí tenemos una protagonista femenina y un entorno mucho menos grandioso, toda la parte que incumbe a las altas esferas queda desdibujada.
Da miedo pensar que muchas de las cosas que se cuentan en el libro son reales. Como para muchas personas las mujeres aún podemos dividirnos en Esposas (trofeos de los que presumir), Criadas (ovarios con patas) y Marthas (simples fregonas). Dan gusto este tipo de distopias, porque si, nuevos escritores de pseudodistopias, las distopias de verdad critican una sociedad, no sirven de telón de fondo para que una bella joven adolescente tenga que elegir entre un chotarro u otro, y ya de paso, y sin despeinarse, derrotar a un gobierno totalitario. Las distopias son crueles y duras, no se pueden derrotar sus gobiernos, tienes que sobrevivir, callada, y con la cabeza agachada.
En conclusión: Muy buena distopia, más centrada en el feminismo que las demás distopias clásicas. El 26 de Abril se estrena la serie, y estoy deseando verla y hacer un post de ella.